Seguramente tienes por casa algún bote de aceite de lavanda o de limón muerto de risa en un cajón porque te han hecho creer que para usar la aromaterapia necesitas rituales complicados de dos horas.
En este susurro bajamos la herbolaria espiritual a la tierra y la transformamos en algo tangible.
Te enseño cómo una sola gota de aceite esencial en tus muñecas o el aroma de los cítricos como el pomelo en tu difusor pueden cambiar tu química cerebral y resetear tu sistema nervioso en mitad de una jornada caótica de oficina o de un correo que te enciende la sangre.
Descubre cómo las moléculas de la naturaleza pueden salvar tu energía en un solo minuto.


